Canelones de chocolate y menta estilo After Eight
Cuando la pasta se convierte en postre
Cuando pensamos en canelones, normalmente imaginamos un plato salado, relleno de carne, verduras o queso y gratinado al horno. Sin embargo, la pasta también puede ser protagonista de un postre.
La idea de combinar la tradición italiana de los canelones con el sabor del chocolate y la menta me pareció especialmente interesante. Así nació esta adaptación: unas láminas de pasta convertidas en delicados cilindros rellenos de trufa de chocolate negro, acompañados de nata montada.
La primera vez que los preparamos descubrimos que la trufa de chocolate tenía exactamente el sabor y la consistencia que buscábamos. La pasta también quedó muy bien, pero necesitaba absorber más aroma de menta.
Por eso, decidimos ajustar el tiempo de remojo, conservar el sabor intenso del chocolate y preparar una nata decorativa algo más dulce y con mayor consistencia.
El resultado es una propuesta original para terminar una cena especial, en la que una preparación tradicionalmente salada se transforma en un postre elegante.
Información de la receta
- Raciones: 2 personas
- Cantidad: 4 canelones
- Preparación activa: aproximadamente 50–60 minutos
- Reposo de la trufa: una noche en el refrigerador
- Dificultad: media
- Presentación: fría
Ingredientes
Para los canelones
- 4 láminas rectangulares de pasta seca para lasaña, planas y sin relleno
- 40 ml de licor de menta
- 100 ml de agua
Sobre la pasta: utilizar láminas de lasaña secas, preferiblemente de trigo duro, que puedan cocinarse en agua y mantenerse enteras y flexibles para enrollarlas. No utilizar tubos de canelones ni pasta rellena. Las láminas comercializadas para hornear sin precocción también pueden utilizarse si se cuecen completamente antes de rellenarlas.
Para la trufa de chocolate
- 100 g de nata para montar
- 70 g de chocolate negro, preferiblemente con un 70 % de cacao
Para la nata montada decorativa
- 200 g de nata para montar, preferiblemente con un 35 % de grasa
- 18 g de azúcar glas
- Estabilizante para nata, opcional, según las indicaciones del fabricante
Para la decoración
- 10 g de chocolate negro rallado
Preparación paso a paso
1. Preparar la trufa de chocolate el día anterior
Con Thermomix®
- Colocar el chocolate troceado en el vaso limpio y seco.
- Triturar durante 5 segundos a velocidad 7.
- Bajar los restos de las paredes con la espátula.
- Añadir los 100 g de nata.
- Programar 3 minutos a 50 °C y velocidad 2.
- Comprobar que el chocolate esté completamente fundido. Si fuera necesario, programar 1 minuto adicional a la misma temperatura y velocidad.
- Mezclar durante 10 segundos a velocidad 3.
- Pasar la mezcla a un recipiente de vidrio, dejar que pierda el calor y refrigerar tapada durante toda la noche.
Sin Thermomix®
- Trocear finamente el chocolate y colocarlo en un bol.
- Calentar la nata en un cazo sin dejar que hierva intensamente.
- Verter la nata caliente sobre el chocolate.
- Esperar un minuto y remover lentamente hasta obtener una crema lisa y brillante.
- Dejar enfriar y refrigerar tapada durante toda la noche.
2. Cocinar las láminas de pasta
- Llevar a ebullición aproximadamente 1,5 litros de agua en una olla amplia.
- Introducir las láminas, preferiblemente una por una para evitar que se peguen.
- Cocinarlas hasta que estén completamente tiernas, pero mantengan su forma. En nuestra preparación necesitaron aproximadamente 7 minutos.
- Comprobar que no quede ninguna parte dura en el centro.
- Retirarlas cuidadosamente y enfriarlas brevemente en agua fría.
- Extenderlas individualmente sobre una bandeja limpia.
El tiempo puede variar según la marca, el grosor y el tipo de pasta.
3. Aromatizar la pasta con licor de menta
- Mezclar los 40 ml de licor de menta con los 100 ml de agua en una bandeja amplia.
- Introducir las láminas ya cocidas, procurando que queden completamente cubiertas por el líquido.
- Dejarlas en remojo durante un mínimo de 10 minutos.
- Separarlas suavemente si se superponen para que el líquido llegue a ambas caras.
- Retirarlas cuidadosamente y dejar escurrir el exceso.
- Secarlas ligeramente con papel de cocina, sin presionarlas ni romperlas.
Importante: el remojo se realiza en frío y el licor conserva su contenido de alcohol. El sabor final dependerá de la intensidad del licor utilizado.
4. Rellenar y enrollar los canelones
- Sacar la trufa del refrigerador.
- Trabajarla suavemente con una espátula hasta obtener una consistencia cremosa y manejable.
- Introducirla en una manga pastelera con abertura lisa y ancha.
- Extender una lámina de pasta sobre una superficie limpia.
- Colocar una tira generosa de trufa cerca de uno de los extremos cortos.
- Enrollar delicadamente sobre el chocolate hasta formar un cilindro.
- Recortar el exceso de pasta si se forman demasiadas capas.
- Repetir la operación con las demás láminas.
- Colocar los canelones con la unión hacia abajo y refrigerarlos tapados hasta servir.
5. Preparar la nata montada
Con Thermomix®
- Enfriar muy bien la nata y, preferiblemente, el vaso.
- Colocar la mariposa sobre las cuchillas.
- Incorporar los 200 g de nata fría y los 18 g de azúcar glas.
- Comenzar a montar a velocidad 3, sin temperatura, comprobando la consistencia después del primer minuto.
- Continuar en intervalos cortos hasta que la nata forme picos firmes y mantenga su forma.
- Si se utiliza estabilizante, incorporarlo siguiendo las instrucciones de su fabricante.
- Introducir la nata montada en una manga pastelera con boquilla de estrella.
- Refrigerar hasta el momento de decorar.
El tiempo de montado puede variar según la temperatura y el contenido de grasa de la nata. Es importante no batirla en exceso.
Sin Thermomix®
- Colocar la nata bien fría en un bol previamente enfriado.
- Añadir el azúcar glas.
- Batir con varillas eléctricas hasta conseguir picos firmes.
- Incorporar el estabilizante si se utiliza, siguiendo sus instrucciones.
- Pasar a una manga pastelera y mantener refrigerada.
6. Presentación final
- Colocar dos canelones por plato, ligeramente cruzados para dar altura a la presentación.
- Dejar visible parte del relleno de chocolate en los extremos.
- Añadir dos o tres pequeños rosetones de nata montada.
- Distribuir una pequeña cantidad de chocolate negro rallado sobre los canelones y la nata.
- Limpiar los bordes del plato y servir frío.
Mis consejos
Elegir bien las láminas. La pasta debe ser suficientemente flexible para enrollarla sin romperse, pero no tan blanda que pierda su forma.
El tiempo de remojo es importante. Un contacto demasiado breve con el licor no fue suficiente para aromatizar la pasta en nuestra primera preparación. Por eso, la siguiente versión contempla un mínimo de 10 minutos.
El color verde no es indispensable. Aunque asociamos la menta con ese color, no necesitamos utilizar colorante. La pasta puede conservar su tono natural.
Conservar el equilibrio del chocolate. La proporción de 70 g de chocolate negro y 100 g de nata produjo una trufa cremosa y de sabor intenso que decidimos mantener.
Montar bien la nata. Utilizar nata muy fría, preferiblemente con un contenido graso del 35 %, y comprobar que mantiene los picos antes de colocarla en la manga pastelera.
Preparar con antelación. La trufa puede prepararse el día anterior. Los canelones se conservan refrigerados, mientras que la decoración final se añade poco antes de servir.
Una nota personal
Esta receta me recordó que cocinar también consiste en observar, probar y corregir.
Lo más sorprendente fue comprobar que unas sencillas láminas de lasaña podían funcionar como envoltura de un postre. La textura resultó agradable y el relleno de chocolate quedó exactamente como esperábamos.
Pero también aprendimos que el aroma de menta necesitaba más tiempo para incorporarse a la pasta. En ocasiones, un detalle aparentemente pequeño cambia considerablemente el resultado.
Me gusta pensar que precisamente ahí está el encanto de cocinar: tomar una idea, adaptarla a los ingredientes que tenemos y mejorarla hasta encontrar nuestro propio equilibrio.
Porque la pasta no siempre tiene que terminar con una salsa salada. A veces, también merece convertirse en postre.
